Novilunios: Karla Gil Peña

Esta vez te proponemos la obra de Karla Gil Peña, una de las más jóvenes escritoras del patio que en su haber ya cuenta con reconocimientos en diversos concursos, premios, entre otros; quien solo cuenta con 21 años y ya es miembro de la AHS.

Sintesis Biográfica

Karla Gil Peña (1997)

Poeta y narradora. Estudiante de Ingeniería Informática en la Universidad de Guantánamo. Pertenece al Taller Literario Rubén Martínez Villena, de la Casa de la Provincial de Cultura, y es miembro del Proyecto Grafomanía.
Mención en el Encuentro Municipal de Talleres Literarios para Adultos 2015 en la categoría Poesía Infanto-juvenil y II Concurso Grafomanía. Mención en el II Concurso Internacional Abriendo Puertas en la categoría de minicuento. Publicación del poema Trabajo en Grafomanía Cartonera “Del vals al rock y viceversa”, Selección de autores 2015. Participa en la Jornada de la Canción Política, auspiciada por la AHS de la provincia.
Primer lugar en el XVI Concurso de poesía Juegos Florales “Yo tallo mi diamante” 2016, en la categoría Juvenil. En el Encuentro Debate Municipal de Talleres Literarios para adultos 2016, fue Premio en la categoría de Poesía para adultos, en Narrativa para adultos y Narrativa infanto-juvenil. En el Encuentro Debate Provincial de Talleres Literarios 2016, obtuvo Mención en la categoría Narrativa Infanto-juvenil y en la categoría Narrativa para adultos. En el III Concurso Grafomanía obtuvo Mención en Poesía y fue finalista en Narrativa para adultos. Publicación del minicuento Erick en la primera edición de la revista digital cubana Epicentro. Es miembro del Taller Literario “A partir de cero” en la Casa del Joven Creador de Guantánamo.

LA VISITA

Venga, le mostraré la línea. No se asuste, no es la del pánico, aunque algunos entran en ese estado cuando piensan en ella, les da terror no encontrar lo que buscan cuando la crucen. No, no es la calle.
Sea valiente, más que los que intentan subirse a un tren en movimiento para prosperar lejos de su país. Continúa sin acertar, no es la línea del tren.
Eso, tómese un trago de café para calmar su ansiedad. Le daré una pista: todos la conocen, pero es un misterio; quien la traspasa no se percata de su existencia.
¡¿Qué se da por vencido?! No lo acepto. Se va por lo fácil: que si es la línea de una carta o la que mantiene un profesional en su trabajo. No lo acepto, piense más.
La última vez que la vi fue antes de la operación. Jugaba, reía locamente cuando noté su presencia. Me hipnotizó. Su longitud parecía inmedible.
Y usted se preguntará cuál es mi obsesión con esta línea: ese día logré encerrarla en el lienzo. Fue casi una réplica perfecta, pero mi insistencia por mostrársela se debe a que considero que la simpleza puede convertirse en una obra de arte.
Mire, ya no sé si vale la pena. Escuché que está oscureciendo, no podrá verla. Quizás sea mejor, no la merece. Hasta un bebé hubiera descifrado el acertijo: usted carece de imaginación. ¡¿Qué tampoco sabe qué es?! Averígüelo.
Deténgase. No piense que ha perdido su tiempo, que nunca debió acceder en visitarme. Acérquese. Ha oscurecido, agradezca que aún conservo la pintura de la línea, cuando la vea, dejará de ser un escritor común.

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